



















Propuesta de restauración de la margen izquierda de la Cuenca Baja del Río Matanza-Riachuelo
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Este proyecto surge a partir de un Convenio de Colaboración entre la Agencia de Protección Ambiental del GCBA y Universidad de Flores, puesto en vigencia a principio del 2015 con la finalidad de desarrollar una “Propuesta de restauración de la margen izquierda de la Cuenca Baja del Río Matanza-Riachuelo”. Participan por parte de APRA la Gerencia Operativa del Riachuelo y borde costero y por parte de la Universidad de Flores la Facultad de Ingeniería y el Laboratorio Bio-Ambiental de Diseño de la facultad de Arquitectura.
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Las interacciones que tienen lugar en la interfase agua-sedimento-suelo de las áreas ribereñas favorecen la aparición de microhábitats que promueven la heterogeneidad espacial y la biodiversidad. Además los pulsos de inundación que tienen lugar en las áreas riparias proveen de semillas a estas zonas, favoreciendo la colonización de especies palustres. Sin embargo, estos procesos naturales se ven notoriamente amenazados por la intervención del hombre. La canalización de ambientes lóticos, la construcción de puentes, muelles y otras construcciones, sumado a las descargas directas e indirectas de efluentes de distintos orígenes, llevan a la destrucción de estos ambientes.
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La restauración de ambientes acuáticos basada en la re vegetación con especies nativas por un lado asegura el restablecimiento de la cobertura vegetal, lo cual se traduce en una disminución de la erosión costera y en una mejora de la calidad del agua al decrecer el ingreso de contaminantes por escorrentía, ya que la vegetación actúa como estabilizadora de contaminantes al acumularlos en sus tejidos de subterráneos fundamentalmente. Además, permite el restablecimiento de fauna, especialmente aves e insectos, los cuales utilizan la cubierta vegetal como áreas para reproducirse, anidar, alimentarse y refugiarse.
Los principales objetivos de un adecuado plan de manejo para la cuenca del río Matanza-Riachuelo, deberían ser: la restauración de los hábitats presentes en el área previos al impacto, la recuperación de la biodiversidad y la mejora de la calidad del agua y suelos de la ribera.
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Caracterización de distintas áreas ribereñas pertenecientes a la cuenca Matanza-Riachuelo desde Puente La Noria hasta su desembocadura en La Boca
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El impacto humano a través de la canalización, rectificación, impermeabilización, mayor pendiente de los taludes, desmalezado, tala, reforestación con plantas exóticas, desencadenó en la cuenca baja múltiples cambios que se reflejan en la composición y estado actual de la vegetación. En la actualidad, sus efectos se reconocen por la presencia de especies indicadoras, que son testigos, algunas de ellas de la vegetación prístina, otras de los cambios que introdujo el hombre.
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En el ambiente ribereño en la cuenca baja la vegetación natural de la región correspondería a un bosque y matorral ribereño similar al que se observa hoy en el delta bonaerense.
Las orillas pantanosas cercanas al agua son el hábitat de una vegetación compuesta por herbáceas palustres, también llamadas helófitas, son típicas de los ambientes ribereños, arraigan en el fondo sumergido, atraviesan con sus tallos el agua y desarrollan hojas, flores y frutos en el medio aéreo. Cuando el nivel de agua baja, pueden vivir largos períodos sobre el suelo emergido. Cumplen un rol fundamental en la integridad del río como ecosistema porque dan estabilidad a su lecho, protegen a las riberas del embate del agua y por lo tanto de la erosión y al mismo tiempo son hábitats de fauna. Algunas helófitas nativas han sido identificadas como bioacumuladoras de metales, con lo cual a través de su efecto fitorremediador prestan servicios ecológicos de estabilización de los contaminantes en sus tejidos, en especial los subterráneos.
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Relevamiento de las áreas potenciales para desarrollar el proyecto
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A partir de dos relevamientos realizados vía fluvial y vía terrestre se realizaron varios recorridos desde la desembocadura del Riachuelo en La Boca hasta la zona de Puente La Noria.
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Desde el punto de vista urbano-ambiental se han caracterizado 6 posibles zonas de intervención. Estos puntos propuestos podrían ser articulados de manera progresiva para establecer un sistema de intervención a lo largo del Riachuelo que otorgue una identidad al proyecto a una escala metropolitana. Los sectores seleccionados son: Puente La Noria, Desembocadura del Arroyo Cildañes, Puente Alsina, Villa 21-24, Puente Victorino de la Plaza y Puente FFCC Gral. Roca Cargas.
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Selección del área piloto de restauración
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Para el sitio a rehabilitar se eligió uno cuya calidad de ribera fuera mala. El índice de calidad de ribera según la metodología propuesta por Melignani (2015) en el sitio seleccionado para la rehabilitación alcanzó un valor de 42 por la modificación del espacio ripario, mala calidad del agua, nula conectividad con ecosistemas adyacentes y escasa cobertura de vegetación nativa. La aplicación del Índice de calidad de riberas pampeanas (ICRP) que tiene en cuenta además los aportes laterales, tipo y uso de suelo en la ribera entre otros factores, arrojó resultados similares.
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Estudios de suelo realizados recientemente en el área piloto para este proyecto, demuestran la presencia de concentraciones de metales pesados tales como el Cromo, Cadmio, Niquel, Plomo, Zinc, cobre, entre otros.
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Propuestas para la restauración del área seleccionada:
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A través de una intervención a realizarse en diferentes etapas se propone la construcción de un sendero auto-guiado con el objeto de generar un proyecto piloto a partir de técnicas de fito-remediación y un pequeño parque didáctico que promueva el cuidado del medio ambiente, la valoración de la flora del Riachuelo y la aplicación de técnicas novedosas para la remediación.
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La 1era etapa propone la plantación de aproximadamente 50 bio-rollos de 1,00 m de largo por 0,20 m de diámetro ubicados en aquellos sectores relevados con falta de vegetación sobre la costa. Dichos bio-rollos se plantarán por grupos fijados al terreno y vinculados entre sí para absorber los posibles desplazamientos por crecidas y bajadas del nivel del Riachuelo.
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Durante los meses de marzo y abril se han cultivado las plantas en los bio-rollos a implantar con el objeto que puedan integrarse a la estructura de los rollos y comenzar a desarrollar su sistema radicular.
Entre las especies seleccionadas de rápido enraizamiento que se plantaron se encuentran: saeta – Sagittaria montevidensis, junco – Schoenoplectus californicus, cucharero – Echinodorus grandiflorus, redondita de agua - Hydrocotyle bonariensis, Pontederia – Pontederia cordata, Tradescantia – Tradescantia fluminensis, Flor de Santa Lucía - Commelina erecta, Tripogandra diurética, entre otras.
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Por otra parte, se propone realizar un sendero que descienda al terraplén desde las escalinatas históricas ubicadas bajo el Puente Alsina y se conecte luego con la senda peatonal recientemente inaugurada que constituye el Camino de sirga. El objeto de este sendero sería vivenciar (en aquellos momentos que el agua del Riachuelo se encuentre baja) de manera cercana las técnicas de remediación y estar en contacto con las especies plantadas.
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Entre los árboles seleccionados para este ambiente se eligieron: Bajo el Puente Alsina se propone implantar especies leñosas (árboles y arbustos) de bajo y mediano porte (Fig. 23), de media sombra como saúco (Sambucus australis, 4 m), fumo bravo (Solanum granuloso-leprosum), murta (Myrceugenia glaucescens), Allophyllus edulis (chal-chal), acompañadas por Lantana camara y Cestrum parquii y herbáceas como Salvia procurrens, Tripogandra diurética y Tradescantia fluminensis.
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En el talud se plantarán pioneras como ceibo (Erythrina crista-galli), sauce criollo (Salix humboldtiana), fumo bravo (Solanum granuloso-leprosum) o de rápido crecimiento como la palmera pindó (Syagrus romanzoffiana)
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Plantación: mayo de 2015
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A partir de la definición del sector a intervenir, se trabajó en colaboración junto con el equipo de Espacios Verdes del GCBA en la limpieza del área donde se realizaría la plantación y la demarcación del sector para prevenir futuras acciones de vandalismo.
Equipos de investigadores, docentes y alumnos de la Universidad de Flores junto al personal del Area de Espacios Verdes realizaron en cuadrillas de trabajo la plantación de las especies seleccionadas en los diferentes sectores del proyecto.
Bajo el puente se plantaron especies, que corresponde a nativas que se adaptan a la sombra y en el caso de los árboles, el porte máximo de desarrollo será alrededor de los 5 mts de altura, por encontrarse bajo el Puente, tales como Fumo bravo; Chal chal; Senna corymbosa yCestrum parqui Como cubre suelo, la Tradescantia fluminensis, tiene rápida cobertura, siendo la indicada para el tipo de suelos que se encuentra en el sector.
Otro equipo se encargó de colocar los 66 biorrolos en la costa, privilegiando su ubicación de acuerdo a los sectores no vegetados y a los sitios en donde se realizaron la toma de muestras de plantas y suelos con anterioridad. Esto permitirá en un futuro poder realizar nuevas tomas de muestras de las plantas colocadas para ver el nivel de captación de metales pesados transcurrido el plazo de prueba.
Una vez seleccionados los sectores, se procedió a vincular los biorrollos entre sí y luego se fijaron al suelo con estacas y al talud con sogas. Se conformaron así grupos de entre 6 a 8 biorrollos por sector. Esto permitirá que el biorrollo tenga cierto movimiento y absorba las fluctuaciones de subida y bajada del nivel de agua.
Entre las especies colocadas se encuentran Sagittaria montevidensis; Hydrocotyle bonariensis; Schoenoplectus californicus; radescantia Fluminensis, entre otras.
Para el sector del talud se reservó la colocación de los árboles de mayor porte en la zona alta Salix humboldtiana y los de menor porte para la parte baja en cercanía al agua Erythrina crista-galli De este modo desde la costa se percibe un menor porte que crece hacia la zona urbana brindando perspectivas largas y asoleamiento a todo el sector.